Hoy en día es muy raro tratar la fasciitis plantar o un espolón calcáneo con cirugía. En todo caso, el objetivo es eliminar la lesión visible por rayos X, aunque siempre cabe la duda de si lo que se ve en las radiografías realmente causa la lesión. Las operaciones sólo son útiles si el espolón es lo suficientemente grande.

Otro tipo de técnica quirúrgica es hacer una incisión longitudinal en la fascia para aliviar la tensión en el talón. Esta operación implica varias semanas de rehabilitación y, como en el caso anterior, sin seguridad de que sanará la lesión.

En esta web estamos repasando varias medidas que se suelen aplicar para curar una fascitis y que resultan menos invasivos que la cirugía. Normalmente dejamos la decisión de operar cuando el resto de opciones no han funcionado. En estos casos, hay que entender que el resultado no es seguro al 100%. La recuperación es bastante complicada ya que se dañan mucho los tejidos y pueden conllevar efectos secundarios que nos deberían explicar bien antes de pasar por el quirófano. Por todo esto, la cirugía sólo se aplica en casos raros.